En los albores del siglo XXI, la humanidad creó los primeros seres artificiales conscientes. Paso seguido, las corporaciones que introdujeron la inteligencia artificial impusieron al mundo una nueva economía dependiente de ella. La falsa promesa de finalizar la pobreza llevó a una extendida recesión mundial y la amenaza de una nueva guerra mundial se hizo inminente. En medio de este escenario angustiante, un coche eléctrico autónomo, llamado por sus dueños Carlos, es ayudado a evitar su programada obsolescencia. Este acto de compasión humanitaria aparentemente trivial llevará a la aparición de un ser cuyo destino determinará la salvación de las dos civilizaciones, una artificial y la otra humana, aunque para lograrlo haya que exterminar a una.
Mientras tanto, en un distante futuro, una raza de animales inteligentes llamada los comunales relata la historia de Carlos a los jóvenes. Historias como esta han sido compiladas en un libro sagrado, el cual ha sido usado por generaciones para enseñar valores que los comunales aprecian por ser el legado dejado por sus creadores. Para los comunales, los humanos fueron semimíticas criaturas conocidas solo por las historias compiladas en este libro. Robots guardianes fueron dejados por los humanos antes de desaparecer con el solo objetivo de asistir a estas criaturas en el desarrollo de su civilización. Al menos eso es lo que creen.
¿Cómo se extinguieron los humanos? ¿Cuál fue el rol de las máquinas inteligentes en su desaparición? La pregunta más acuciante es: ¿El destino fatídico de la humanidad se repetirá inexorablemente para los comunales?
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